Destino: Nueva Zelanda
Programa: WORKING HOLIDAY
Este viaje fue una de las experiencias más increíbles que tuve en mi vida. Al principio lo único que sabía era que al terminar mi carrera quería viajar sola a algún lado, conocer mucha gente distinta y valerme por mí misma… no imaginé que este sería el destino que finalmente elegiría. Desde el primer momento todo fue impredecible como el clima que caracteriza a este país. En los 7 meses que duró mi viaje tuve la oportunidad de conocer las principales ciudades de las dos islas que conforman NZ. Auckland, ciudad de mayor población e importancia del país, cosmopolita y centro de negocios; Wellington, su capital, bohemia, cultural y Christchurch, las más importante de la isla sur, conservadora y fiel al estilo británico. Además pude visitar ciudades como Queenstown, capital del deporte extremo, donde se practica el bungyjumping, y Fox; donde caminé por el glaciar que da nombre al pueblo. En todo este tiempo solventé mis gastos a través de trabajos en el área de servicios, que son los que me permitía mi tipo de visa. Trabajé en cafés, restaurantes, empresas de catering y eventos deportivos y hasta en una base militar. Conocí gente de lugares tan diversos y culturas tan distintas que hicieron que mi experiencia fuera aún más increíble; personas de Sudáfrica, Tonga, Samoa, India, Egipto, Jordania, República Checa, Corea del Sur, China, etc. Sin olvidar los muchos amigos neocelandeses de ascendencia maorí, quienes me enseñaron orgullosos acerca de su rica cultura a través de sus comidas y sus tradicionales “kapahaka”. Las únicas barreras que encontré fueron las propias del idioma, ya que el inglés de Nueva Zelanda posee muchos modismos, frases coloquiales y acento particular, pero con el tiempo y la necesidad de comunicarme todo se fue solucionando. Por último, como la visa era de múltiples entradas, tuve la oportunidad de cumplir el sueño de viajar a Asia, visitando 4 países de culturas milenarias: Tailandia, Camboya, Vietnam y Laos. Fue como vivir una película… Esta travesía superó ampliamente mis expectativas, no sólo viajé y conocí personas fantásticas sino que aprendí sobre mí misma, a desenvolverme en un lugar distinto de manera independiente. Ojala este testimonio les sirva a todos aquellos que quieren viajar, a decidirse a vivir una aventura única en tierras enigmáticas.