Destino: Brighton (Inglaterra) y París (Francia)
Programa: CURSOS DE IDIOMAS EN EL EXTERIOR

Cuando decidí irme de viaje para estudiar inglés y francés, no sabía lo que me esperaba al otro lado del Atlántico. Mis padres confiaron mi viaje nuevamente a PASSPORT, porque ellos ya habían organizado el viaje de mi hermano hacía 8 años y todo estuvo perfecto! Mi primer destino fue Brighton en Inglaterra. El 3 de Enero estaba en Ezeiza con mi familia, mi equipaje y pasaporte en mano. Allí supe que me estaba yendo por casi un año!! Me subí al avión con el efecto “se me mezcló todo” y, después de 18 horas de vuelo, aterricé en Londres el mismo día que cumplí 18 años. En Brighton me esperaba mi host family con la cena en la mesa a las 6 pm en punto! Todo fue muy raro al llegar, estaba con gente amable pero, al no conocerlos, me parecían extraños. Después de ese primer día, llegó el colegio, la gente nueva, los amigos, las salidas, los viajes. Iba a clases a la mañana hasta la tarde y después participaba de campeonatos de bowling, fútbol, noches de cine, etc que organizaba el colegio Durante los fines de semana, armaba mi bolsito y viajaba. Fui a Francia, Holanda, Escocia, Suiza, Alemania, República Checa, Bélgica, Italia, Dinamarca y Suecia… Luego de 4 meses decidí estudiar francés en París y me subí al tren con la tristeza de dejar los mejores amigos, la mejor familia y la ciudad que había sido mi hogar ese tiempo. Empecé el colegio en Paris, “no entendiendo ni J” del idioma. Con el paso de las semanas todo fue más fácil, de a poco formaba oraciones un poco desprolijas pero comprensibles. Hoy después de casi 3 meses en París puedo mantener una conversación sencilla, con algunas dificultades, pero el progreso es evidente y eso es una satisfacción personal que nadie te quita. Hoy en mi semana Nº 30. Estoy muy feliz con todo lo que aprendí, las personas que conocí, los lugares que visité. Un día te encontrás conversando con japoneses, suizos, árabes, brasileros, italianos. La mezcla de culturas es una experiencia fantástica, y al final del día, tenés amigos de todo el mundo! Casi en la etapa final de mi viaje debo decir que quien tenga la oportunidad y las ganas de VER EL MUNDO, lo haga sin dudar. Viajar y aprender idiomas es increíblemente beneficioso y también hay que saber aprovecharlo. Hay que tener ganas de encontrarse con barreras y superarlas, vivir de manera diferente y ver cosas distintas, cambiar costumbres, probar cómo viven otras culturas y guardar lo aprendido a partir de ese cambio. Es una linda forma de independizarte y madurar. Hoy sólo veo las cosas positivas de este viaje, y aunque todavía no terminó, ya sé que lo volvería a hacer. Soy muy afortunada al poder vivir esta experiencia de vida e intento ser agradecida con mis padres, que siempre me apoyaron, capitalizando todo lo que pueda aprender. No me cabe ninguna duda que en este viaje, todo valió la pena y no hubo desperdicios.